sábado, 31 de marzo de 2012

Indeseo


Cuando comienzo a caer en los suaves labios de mi ego, y empiezo a remojar mi memoria de ideas pasionales y libros de amor superficiales, miles de deseos tratan de cementar sobre la metamorfosis del interior, y las ideas fugaces tratan de transformarme en un monigote de la necesidad.

Sin embargo, siento que estoy en la búsqueda de mi alma y el espíritu universal, y comienzo a apreciar nuevamente que no hay nada que desear, que puedo sentir la vida de todos, y que este segundo es el momento preciso para vivir.

Nada que anhelar, nada que extrañar y nada que necesitar, todo es perfecto tal como era, tal como es y tal como sera.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El Gato negro


Un gato negro paseaba sobre la cuerda floja
En la retina del mundo de su culpa se despoja
Rasgado es el cerrojo de sus ojos
A través de ellos el alma sacia sus antojos.

Baila entre colgantes manchados de resplandor
Mueve su cola al ritmo del miedo sin pudor
Seduce al pastor bañando de lamento a su sermón
Arrastra el manto de lo que fue sangre en pasión

Un gato negro juega con el ovillo ilusión
Juega con los sueños, el movimiento y el aire causando desesperación
De un pelaje tan suave como la seda escurridiza
Y en su piel se tejen ambivalentes lágrimas y risas

Escasos eruditos acarician tal aterciopelado lomo
Consumen entre pipas sus cabellos y resplandores de cromo
Y los hermanos le quitan la luz y le llaman Pandora
Sentados como marionetas, a la luz del destino esperan que llegue su hora

Maúlla y cruza sus huellas sensualmente entre vidas y ruiseñores
Conjuga a su gusto a los arcángeles y celestiales tenores
El felino desplante que camina imperceptiblemente entre las piernas
Con sabor amargo la apatía por su compañía son plegarias eternas

Un gato negro pasea por el patio de la primavera
Se lleva las flores machitas que envuelven en cuerda ligera
Gato negro que no distingue eternas miradas de cicatrices
Gato negro que merodea sin amor y sin matices

lunes, 21 de febrero de 2011

Ferrocarril, parte I: “despertar”


Una vida, tan llena de mariposas, polvo, noches y amaneceres. Tan llena de comidas, melodías. Una vida tan llena de muerte y de catarsis. Una vida tan llena de despertares. Despierta entre los cielos, despierta entre el nacimiento, desierta entre llanuras, despierta entre mis brazos, despierta en mi alma, despierta en la vida; limpia tu ventana, despierta en la vida.

Describiendo mis respiros trato de darle forma a aquel paraíso que todos desean alcanzar, la vida. Una moneda no es suficiente para generar vida, dirían los púrpuras pulpejos de los ambiciosos mediocres, pero tal océano de sentimientos tiene el precio que gustes.

Vivo preguntando si los versos de aquel que viaja en ferrocarril eternamente, rayan laberintos entre las perplejas miradas que buscan conseguir un boleto; no me cabe la menor duda, porque cada estrofa es vida, y la vida es el frío que sientes en tus pies, el viento que peina tu cabello, la humedad en tus labios, o las miles de palabras que dijiste y nunca dijiste.

Podría viajar escalando edificios y montañas con la punta de los dedos, acarrear el sol entre la nieve para que la luna se congele de envidia, o moldear las nubes abrazándolas hasta hacerlas llorar, pero jamás pode quitarte la vida, porque aunque la fría lid gobierne sensualmente los carnosos muros entre ríos y ríos de pasión, vida es cada segundo del ultimo suspiro, vida es el silencio que acompaña la partida del ferrocarril.

Lloraras entre los brazos de la alegría y sonreirás de la mano de la tragedia, y sin quejarte disfrutaras con desden cada vez que sea tu turno de sembrar entre la melancolía; nunca es tarde para llegar a la cita, solo requieres de un segundo para pensar, y de una vida para disfrutar.

Este viaje comenzó ayer, comienza hoy, y comenzara mañana, saborea la desdicha y has el amor con la alegría. Despierta entre la niebla, despierta entre las tumbas, despierta entre las flores, despierta entre mis labios, despierta en tu alma, despierta en la vida; limpia tu ventana, despierta en la vida.

lunes, 31 de enero de 2011

Trueque


Hagamos un trueque: te doy toda la poesía que tengo, a cambio de un espacio en tu corazón.

martes, 4 de enero de 2011

Una reina enamorada de su corona.


No se como describir lo que merodea los sauces de mi interior. Quizás solo son caprichos atolondrados que buscan extinguirse en una ráfaga de palabras; o solo ideas fugaces que un día se revelarón, y deseosas de generar eco en la punta de mis dedos, se convirtieron en agua ardiente a mis sentidos.

Tanto tiempo queriendo esculpir a una reina de corazones, sin embargo poco a poco he dilucidado como le haces honor a tu corona con el filo de tu espada. En algún momento pensé que esos pétalos marchitos eran propios del otoño, pero ahora veo que tu fachada se levanta como alas de cuervo, criadas y cuidadas, resplandecientes como falsa tunica.

Juegas con ridículas mascaras a lanzar lamentos al mundo, como si la luz del sol fuera una daga punzante, o el evangelio fueran conjuros maléficos. Boticaria, que vende botellas de ilusión, con venenoso contenido, tratas de engañar y de engatusar hasta a tú propia conciencia, y claramente no entiendes el valor que hay en tus manos.

Creo que me cuesta mirarte, por miedo a infestar mis pupilas de mentiras y desordenes descontrolados. A veces siento repudio de acercarme, por que temo llenarme de esa fragancia que emanas al sonreír o llorar. Ya no eres aquella copa de cristal y diamantes que alguna vez vi; que perfecto espejismo creaste para mi.

¿Serán ilusiones de mi mente, o es que la metamorfosis implica una crisálida de mentiras? Sea como sea, ya no eres la misma sirena encantadora.; solo te quedan disfraces, una arruinada corona, y el amor que sientes hacia tus propios labios.

viernes, 30 de julio de 2010

Dulce sensación.


Acaramelado amanecer acompaña al paladar del alma
El corazón palpita, y aletea como mariposa sin calma
Mil películas y ojos abiertos pasan por segundo
Con el olor del café, el aliento de los sueños se hace mas profundo.

Y al caminar por la orilla del rio urbano
Hasta las hojas de los arboles toman formas de humano
Esa extraña sensación comienza a subir por mi cuerpo peldaño a peldaño
Al compas del roció del sol, de melodías y caminos de antaño.

La corteza del árbol es dulce y los juegos de circo son frutos
Hasta el viento desordena mis ideas y borra todo los lutos
Y entre llanuras cristalinas, danzando llega mi dulce preferido
En el sabor de la felicidad se pierden mis papilas sin sentido.

Caramelo adictivo que llega hasta mis pupilas y desnuda la vida
Con mi manos en agua puedo ver todos los oleos que mi deseo pida
Hasta las nubes están llenas de letras, comas y puntos
Las juntare en mi saco para verterlas en el papel, como si soñáramos juntos

No me canso de volar con las alas de mis comisuras
Con mi arma de tinta puedo seguir robándole al mundo hermosuras
Hay tanto que aprender de esta existencia que no sabe nada
Que a veces olvido la azucarada felicidad futura, presente y pasada.

Vida.


“En el fondo, un poema no es algo que se ve, sino la luz que nos permite ver. Y lo que vemos es la vida” (Robert Penn Warren).

Hay tanta poesía en este mundo, pero tan poco papel y tinta en nuestros corazones para plasmarla.

sábado, 24 de julio de 2010

Cigarrillo


Se ha encendido el último cigarrillo de una ahumada tabaquera, y entre neblinas y telas se van formando sombras que duermen y que se embriagan con las fotografías de tu alma. Si escarbo entre las cenizas puedo encontrar tu viejo vestido, y un poco del disfraz de tus ojos.

Y aun me pregunto como lo haces para visitarme junto con la noche; como lo haces para reaparecer entre líneas y estrofas. Te mudas de vez en cuando de mi corazón, pero siempre olvidas algún mueble o prenda. Te vistes de soledad para acompañarme, y deslizas tus dedos entre mis manos mientras esculpo un monumento a los recuerdos y a la melancolía. Eres tan egoísta que no soportas una estrofa al sol o a la noche, y no permites que nadie toque mi inspiración. Me quieres sin siquiera saberlo, y me entregas escusas para quitarle palabras a mis pensamientos.

Aspiro y aspiro el humeante sabor de lo amargo, y mientras boto sin placer las cenizas sobre el papel me doy cuenta de que tu eres la culpable de empapelar mis cuadernos de poesía; sin embargo me siento tan insignificante ante la angelical postura que tomas al emprender tu vuelo, que soy incapaz de tomarte como prisionera entre mis brazos. Cigarrillo ingrato que dibuja con pañuelos blancos tus alas, lo unico que quiere es detener mi mirada para odiarte, pero en cosa de segundos extiendes la llave de mil cajones donde solo hay escusas para amarte. Son solo días, horas y minutos que vienes a embargarme y a regalarme roperos y mesas cojas, pero pareciera que las manecillas del reloj se esculpieron a fuego lento en la carne.

Quizás debo tirar a la basura este cenicero y esta tabaquera, pero entonces de que me serviría tanto papel si no puedo fumarlo; o quizá debo escribir un poema entre mis labios y tan solo besarte, pero el orgullo y el miedo son una droga tan adictiva, que ni siquiera me atrevería a quitarte la llave de la puerta a mi lírica. Bueno, hay tanto tabaco y papel para recordarte, que puedo esperar con mi cabeza gacha, mi pluma empapada, y mis enamorados pulpejos, el montón de caricias y cariño que quieres desechar en mis poesías.

domingo, 13 de junio de 2010

Pequeño Soñador.


Mastico el señuelo que la soledad ha tendido para mí
Luces de aquel manjar que comí
Bebo de este cuento aunque no lo crean ni las hadas
Y navego entre olas de sensaciones derrotadas

Ingenuo palpitar acompaña mi caminar
Jugando entre mantas hasta los niños me pueden engañar
Miro el cielo y las nubes vuelven a esculpir caricias
Siento el viento, el sabe que mis pensamientos no son primicias

Con mis pulpejos canto y filmo a mi imaginación
Mis sentimientos ya conocen el final de esta triste canción
Pero como un niño vuelvo a jugar entre lilis y violetas,
Con la vida y el amor, aunque este lleno de tretas

Me muero de ganas de abrazarte sin quimeras
Tengo mil escusas, tengo mil maneras
Como anhelo quemar tus disfraces y fotografías
Para quedarme con tu verdadera alma y todo aquello que temías

Se que a lo lejos se puede escuchar el eco de mis ilusiones
Mientras la lluvia vuelve a empapar mi conciencia de conclusiones
A veces quisiera dejar de darle cuerda a mis sueños mutilados
Y eclipsar de manera cálida los resplandores alados

Me gustaría tener un pañuelo tejido de tus hombros
Y una manta de tu piel, que me abrigue y remueva mis escombros
Pero la verdad es que tu rímel esta mas alejado que mis mentiras
Porque se que dentro de este baúl hay un tesoro que ya no miras.

lunes, 17 de mayo de 2010

Fantasmas de la perdición.



Entre surcos de un tejido dramático
Comienza a brotar la semilla de aquella flora
De pétalos negros, que alguna vez consumí
Como hojas de te.

Penitenciarias almas escapan de sus celdas olvidadas
Y entre espectrales apariencias rodean los nudillos
Hasta estrujar los parpados
Maquillados en otoño plutónico.

Desencadenando viejas puertas
Los fantasmas de la perdición seducen a la nostalgia y a la muerte
Tumban su susurro entre el tempo
Que compone el silencio y una lagrima

Descargas de placer doloroso y tormentos
Entre miradas estúpidas encantadas de espejismos
Son solo avisos de aquel presagio de ultratumba
Que reviven con la lluvia arbórea.

Han llegado mis fantasmas
Entre viejos y nuevos harapos.
Me torturan, me lamentan, me reviven
Me sacuden con sus polvos hasta ensuciar mis ojos.

Me atormentan manipulando la verdad a su pecho
Nutren las raíces de lo perdido
Y se alimentan de pútridas pinturas.

Fantasmas que vienen y van
Que saborean mis mejillas
Que tuercen mi pescuezo

Que gritan entre mudos
Que socavan entre mis pulmones las cenizas de mis sueños empapados
Que duermen junto al palpitar de mi corazón
Fantasmas que temporalizan la vida en sensación abismal.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Mi amante a oscuras


Miro mis manos, miro la silueta dibujada por un farol ya cansado de escucharme, me giro, veo la esencia sombría de mi cuarto. Doy un vistazo al cielo, discurriendo lentamente por mis dedos el telón que cubre a aquella obra maestra que por cada apertura va mostrando mi ventana, y me voy engatusando de esa penumbra tan acogedora a cualquier pensamiento. El brillo estelar y la dama de blanco me invitan a pasar una velada en compañía de ellas; que tentadora oferta para mi corazón que esta mudo de ansias por hablar. Tomé mi chaqueta, y mi bufanda empapada en palabras, y emprendí mi cita nocturna con la metrópolis oscura.

Me gusta sentir la noche, tomar la curvilínea mano del viento, y revelar mis más ocultos secretos. Como dejar de mirar a los árboles en la rivera de este ritual, tentando a tu paladar de sueños a volar junto a la última hoja de su aposento; o aquellos bailes intensos como el tango, al ritmo de una inaudible melodía. Ver como el camino que se forma a tus pies toma matices de un sol opaco, degradándose en recuerdos, y en algún sublime deseo de abrazar mi alma por tan solo un segundo, haber si al abrir los ojos todo ha cambiado perfectamente en un amanecer.

Quizás en lo más profundo de mi ser y de tu sendero, aun busco las hojas del otoño. Quizás solo quiero esconder bajo tu oscuridad la lluvia del invierno. Sin embargo, se que en cada paso que doy en tu compañía, una enredadera de dudas respondes a mi poesía. Me gusta sentirte noche, y saber que solo has reservado este momento para nosotros.

miércoles, 17 de febrero de 2010

La señora Rosa Del Pilar


La señora Rosa Del Pilar, es una mujer que vive dos casas mas haya del primer rayo de sol matinal. Tiene el cabello largo y liso, donde el viento se regocija al experimentar con nuevos matices del negro, platinando los destellos de un errante reflector. Este último tiene un vínculo muy estrecho con sus pechos, frutos aterciopelados de arquitectura perfecta, quienes juegan a ser madre, amamantando la cascada donde confluye el rímel aguado. Sus cejas son el camino hacia tal respingado compositor de suspiros, y su frente le teme a la luz, escondiéndose recelosa entre tupidos mantos angostos. El sol es generoso, y con el extremo de un pincel dibuja una cicatriz placentera sobre sus ojos, permitiéndole tomar una segunda identidad cuando el silencio admira su mudez. Cubre su muñeca como tal fallido suicida, exponiendo el vértice de sus codos de manera tan sensual como sus pechos. Y sus manos son el sigiloso reflejo del misterio; tan afiladas y tergiversadas, que podrían gestar una sonrisa mientras empapa sus dedos en la sangre gris. Con la esencia de su grueso besador parlante, su lujuria se asoma como un sol de las tinieblas entre tan finos montículos carnosos. Se mimetiza entre la muerte del tabaco, y comienza a esconderse al tercer vaso de whisky. Sus ojos solamente los conoce su enamorado escultor, y regala su virginidad a quien maneje el perfecto lenguaje de los oleos. Pinta y decora sombras con cada centímetro de su cuerpo, e interpreta melodías de jazz al ritmo de un saxofón afinado entre cuerdas estáticas.
Es la más elegante, a pesar de que su cuerpo se vende como el de una prostituta.
Puede viajar a donde sea, a pesar de que su mundo esta limitado por una colonial madera dorada.
Tiene infinitos colores, a pesar de que nació entre acuarelas nocturnas.
Todos alucinan con poseerle y hacerle el amor en el vestíbulo de sus hogares, para que seduzca a cada nuevo y viejo visitante.

martes, 5 de enero de 2010

Mudo secreto


Destapé una botella de silencio, y serví un trago sobre mi copa.
Lo agité con delicadeza mientras me embriagaba en la rivera del telón nocturno.
Gota a gota me di cuenta que hasta los gatos y las estrellas tienen secretos que contar.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Espejismo de una flor.


A veces te sueño, y me baño entre estrellas y deseos perfumados. Te sospecho como aquel elixir de jubilo, jugando a que te amo entre la imaginación de la gente. Tu piel es tan aterciopelada como la verdad, y tu pelo tiene extractos de pandora.
Pinto tu silueta para borrarla con mi regazo, dibujo tus sombras para estamparlas entre mis brazos.
En ocasiones me gusta ceder ante flechas y purpura, y saborear las entrañas de mis lágrimas, porque pienso que tú estarás ahí para encapuchar los siete círculos en amor iodado.
Me gusta pensar que puedo contarte un secreto con mis ojos, y que ni el mismísimo creador de los cielos podrá saberlo. O que puedo maniatar entre mis cuerdas el acorde que compone tu sonrisa, escribiendo en cada traste poesías nocturnas.
Danzas entre los caminos de mi corazón sembrando impaciencia y brotes confusos que me hacen delirar. Recurres a mi mente con una orquesta de fondo, y me haces enamorarme del cielo, la tierra, el aire, las nubes, y todas aquellas runas que conjuraron tu existencia.
Te espero entre cada melodía, con un café, una cuerda, y un suave brote carmesí espinoso. Te busco en cada rincón, a cada momento, sin saber cual es tu rostro, tu olor y tu pasión.
Volemos hasta deshacernos en ceniza estelar, bésame hasta sacar de mis labios joyas y diamantes.
Necesito que esta noche tus pulpejos lujurien con mis nudillos. Si tan solo pudiera sacarte de esta prisión llamada imaginación.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Amor ilustrado


Quisiera leer un libro de mitos y leyendas de la sangre y la pasión.
De portada aterciopelada y de hojas filosas como el temple de la cruz del caballero.
Génesis del sabio alerce, y pegajoso como la sabia del amor.
Que encierre mil miradas y el océano de dolor que nos separa.
Que disfrace en sonetos sus pechos empapelados y extraiga el brebaje tinta de mis pulpejos. Que embriague al paladar y al reflejo de luz en mi cortina solo con gotas que se mesclan entre deliciosas vocales y consonantes.
Una obra que desnude a mi lengua e interrogue a mi oído y tacto.
Quiero un libro tulipán, besar sus labios opalescentes y grabar el susurro de la tinta de mis labios en sus comisuras.
Que tenga extractos que marchiten mis letargos en espacios infinitos, y que me de un horizonte en blanco para componer el paraíso más hermoso con el furor de las aves.
Que tenga millones de páginas en blanco llenas de palabras ridículamente sentimentales. Quiero que sea rencoroso, y describa con detalles los nudillos de la mano que empuña a la asesina navaja de cascadas húmedas del fuego negro.
Quiero que sea bondadoso, y que no escatime en pasión para relatar caricias envenenadas de vida y fuego rojo.
Que tenga las metáforas más racionales para el mundo en el que el amor tiene pies y cabeza, y en donde el odio se viste de blanco.
Empapelado sobre nubes y escrito en la última estrella.
Perfumado en el cielo y forjado en el infierno.
Sombrío al sol y segador a la sombra.
Quiero un libro deseoso del movimiento pélvico de mi muñeca, y que fecunde mis frases y oraciones entre paños encuadernados.
Que genere simbiosis entre mi espíritu y mi pluma.
Quiero un libro para amar, que utilice las páginas de mi corazón para escribir sobre mi pecho una última historia de amor.

martes, 15 de septiembre de 2009

El tesoro de un falso rey



En el mercado de almas, a una jugada del destino, mi alegría empeñe por un cofre lleno de doblones, lamentos y papel consumido.
La avaricia me corrompió, y con el tiempo mi tesoro de angustia fue creciendo y creciendo, tal como el brote primaveral de la semilla que gesto a aquel árbol del fruto prohibido.
Capas y capas de una espesa mezcla de sabores intangibles a mi paladar, que rebotan en mi estomago y me dejan lleno de vacio.
Como te transportas por lo que el guerrero derramo en la lid, como mueves tu pluma con desplante impetuoso en este capitulo, orquestador de ritmos repetitivos.
Ya enganchaste tus hilos a mis sentimientos, titiritero vil, y no dejas de reírte de las caídas que tiendes para mi, sabes que mis rodillas aun sangran y eso te produce lujuria hacia mi sufrimiento.
Quiero deshacerme de ti a toda costa, pero no se que haría sin ti.
Eres esa bolsa llena de piedras que cargo a mis hombros junto con mi bolso, condenado tesoro de fantasmas vivos.
Machacas el latir al ritmo de tu tambor, y cada día apagas el sol más temprano y negocias con la luna falsa.
Te mueves en mis pulmones y le quitas la sal a mis aguas.
Quiero sacarte de aquí dentro para esconderte mas adentro, quiero pertenecer a la sonrisa sincera, y al colorido papel que ya olvide.
Borras mi mente a cada paso, y me convences de lo que no soy a cada segundo.
Carcomes mi mente y me matas, como un cáncer convences a mi cuerpo a necesitarte con pasión, y mueves mis manos alrededor de tu cintura venenosa.
Pútrido veneno de antaño, me consumes a cada trago, y me das muerte en vida a cambio de mi alma.
El final de una cinta rueda y rueda en mi proyector, y no puedo dejar de recurrir a mi celda sanguinaria y sadomasoquista.
¿Por qué no dejas tranquilos a estos parpados que ya están cansados de vomitar el fuego putrefacto de lo que me has dado?
Quiero inmovilizarme, detener mis vertientes, sucumbir en un mar de flores regado por lágrimas, y caer en el filo de la hoz.
Este camino se hace mas angosto, viciado en demonios, ojos rojos, cólera marchita y temores de ventisca.
Bórrame de tu pecho, exíliame de tu secta.
No necesito de un trueque tuerto y sin balanza.
Suelta mi mano, ya no te amo, nunca te he amado, y es que solo la lastima sigue perpetuando el beso espinoso que sello nuestro juramento maldito.

jueves, 6 de agosto de 2009

Oda a la inspiración del poeta.


Pálida y sobre hidratada
es la tarde
mescladora de
magia empapante.
Brujería de ancianas
y su piel arrugada
por el mapeo,
va danzando el viento
en aquella tarde
poco pintura,
poco Calipso.
Todos juegan
a esconderse,
todos juegan
con pasta camaleón,
en el bautizo
que un capricho celestial
conjuro
en aquella tarde
elegante y
arrogante.

Canta poeta,
canta poeta,
el vindicar plumífero
te pertenece.
No dejes
que ninguna nota
se deslice entre
enlaces
y cargas.
Canta poeta
en aquella tarde
que te pertenece
de nacimiento,
regalo divino,
que inmortalizas en claustro
arbóreo.

Lanzando dardos
sobre los blancos móviles,
sigue lamentando
que murió
el otoño,
y su pena escondida
en sangres
dobladas,
en aquella tarde
prostituta, fogosa
de piel y manta,
de suelo y corteza.

Camina poeta,
deja de ignorar
a esta diestra
tan corazón como
tus palabras,
tan fuego
como el musical nuboso,
y forja en la caldera
del elixir esencial
una tarde gestada
en nueve
pensamientos,
princesa inquieta,
coqueta, húmeda,
gustosa al manantial
insostenible
que cargamos
en un ventrículo;
Una tarde mas tarde
que aquella
la ingrata y jugosa,
bandida de lamentos
que te vio
marcarte
en el espejo nebuloso
de lo que tu
creaste y
regalaste
a este mundo.

Invoquemos
al diablo ilustrado,
y revivamos
a la enamoradiza
y soñadora
gaviota
de isla negra,
o al cuervo
oscuro
y tormentoso
de la gran manzana,
que sin luz y
sombra,
aire y
latidos,
llevan años
hablándote al oído
esculpiendo
los pliegues de tus dedos
y el ojo
de artesano
hermoseador de
desdenes,
gloria
y simplezas complejas.

Y vertamos
la copa sobre
el papel
en tinta cabernet,
en aquella tarde
que al legado
de cenizas
aun le pertenece,
que construyeron
para ti
con los ladrillos
de sus huesos
para que la amasaras
en una semilla
de vida eterna,
que regalará
un sentimiento más
a la retina
de las almas
y corazones
de la corriente
melancólica,
alegre,
obsesiva,
y viciada
del Poeta.

lunes, 20 de julio de 2009

El recuerdo de una noche olvidada.


Esta noche quise extrañarte. Bebiendo ingrata soledad, envidio a los recuerdos que pueden suspenderse en una pintura durante años, y odio el maldito orgullo protector de la gente, que evitan celebrar lo hermoso de nuestros besos, bloqueando el acaramelado y fino olor del viento que ya bailo por estas pistas.

Esta noche quise anhelarte. Desenvainando dagas, y penetrando sanguinarias imágenes en lo recóndito de la lógica y lo impulsivo, disfrazándome de nigromante de sentimientos, en una noche gemela de aquella donde decidiste dejar de marchitarte, y marchitar mi mundo.

Esta noche quise abrazarte. Sentir los senderos de piel y jazmín que recorren tu seno, dejándome caer en la textura infinita que tejes esplendorosamente bajo una cascada de latidos arrítmicos, donde mi dispráxico corazón se pierde y mi mejilla entra en cólera de fulminante pasión.

Esta noche quise besarte. Deslizarme una vez mas por aquellos perfectos surcos carmesí, que tientan a mis deseos a extraviarse en la cascada delicada de tu roce. Tan solo déjame respirar los suspiros de tu alma una vez mas, para sedar al cumulo de sensaciones que florecen cuando riego con tu recuerdo mi jardín.

Esta noche quise acariciarte. Tener una riña con el sol para convertirme en el único que le imprima matices a tu cabello. Besar con mis dedos cada centímetro del comienzo de tus ideas y el final de tus lágrimas, y oler con mi piel cada pétalo que conjuga tu identidad; suavidad de ángeles plasmados en dermis preciosa.

Hoy es la noche, donde volátiles vuelos comienzan las aves cuando regresas a calmar mi ficticio relato proyectado, en un cielo donde hoy las nubes negras metamorfosean a cuero almendrado.

Esta noche las lágrimas queman tanto como tu olvido, y mi amor no vale más que un recuerdo desechado. Esta noche quise extrañarte, anhelarte, abrazarte, besarte, acariciarte y llorarte, porque se que junto con el primer rayo de sol volveré a olvidarte.

miércoles, 15 de julio de 2009

Mariposa


Prendí velas en un nombre cuando estuve vendado
Hasta que la sed insaciable de lluvia haya cesado
Y cuando creí caer en océanos y lapsus congelante
Una sonrisa embriago la pasión acorazada de manera incesante

Como pintas mariposas en tu rostro hechicera
Te disfrazas de bruja mal criada y robas a los infantes su inocencia de cera
Tus comisuras parecen estar fervientes por contarte un secreto
Mientras socavas en mis pensamientos violetas de concreto

Seduces hasta al melancólico recuerdo que llevo en mi pupila
Inventas historias en las que mi latente cordura, inconsciente vacila
Te encargas de mantener lleno el vaso de las febriles ilusiones
Saciando la sed de mi cincel en relegadas poesías y composiciones

Sin querer removiste el velo color perdido que me arropaba cada noche
Temo lo que dejo si sigo tu vuelo; temo que mi luto, tinta me reproche
Y aunque vives en un espejismo coloreado por mis deseos e idealismo
Juguetes irreales de conciencia, y corazón marchito ya no será el mismo.

lunes, 13 de julio de 2009

Hasta que la muerte los separe.


Perpetua niebla ambiciosa y faroles coordinadamente distantes entre si rodeaban la noche donde el viento susurro el aliento fúnebre del vestido otoñal. Un matiz anaranjado negro regalado por los destellos acorazados de la luz, marcaba el paso de un pasillo invisible, y el aire oscilante entre tres fases se disfrazaba de néctar, para luego saltar desde un natural vértice, dejando huellas de su muerte en el camino.
Una silueta intentaba caminar entre los fríos velos de aquella noche. Era de paso firme, pero de rumbo dubitativo; tanto así que a ratos confundía a la melodía que componían sus pies. Escondía su mirada tras sus cristalinos y eclipsaba cualquier sonido con recurrentes pensamientos mudos y en blanco y negro. Caminaba lento envuelto en un chaquetón de lamentos, con sus manos en los bolsillos como buscando fragmentos de lo que había perdido, acariciando agujeros y barnizando sus dedos. Llevaba una carga ligera, que consistía en tan solo un cuerpo cansado, ya que su alma prefería quedarse en casa observando las cenizas del azulado fuego de la chimenea. No conocía el camino, así que solo le tomaba la mano a la humedad, dejándose llevar por la rutina, que tenia un mapa trazado a la perfección.
Eran las 22:30 cuando llego a la esquina, en donde se cruzaba su pasado y doblaba su futuro. Levanto su mirada, buscando sombras de manera coqueta con la lejanía, pero solo encontró aquel foco palpitante que conversaba cada noche con la esquina, y que siempre resalto el brillo de sus lágrimas. Apoyo su espalda sobre el cuerpo de un ya conocido farol, buscando algún abrazo entre lo espeso del blanco telar. Tomo un respiro al mismo tiempo que una gota caía sobre su hombro, la que se mostraba indecisa acerca de escurrirse por su espalda o por su pecho, cuando se dio cuenta de que su perfume aun estaba en el aire húmedo, por lo que prendió un cigarrillo para embrollar el olor de los recuerdos y la tristeza, sumergiéndose en un viciado letargo suspendido entre la desesperanza y la impaciencia. Eran las 00:00 cuando volvió a levantar la mirada, encontrando solo novias de blanco transparente entre la oscuridad. Ilusiones y sueños inconclusos tendidos nuevamente sobre el madrigal de acuarela oscura, empapan cada idea que intenta bailar entre la seda inquieta del tabaco. Y como afilando el péndulo verdugo, por su mente se tiende la misma pregunta de siempre: ¿Por qué nunca regresaste?
Un viejo vagabundo del destino, que delira finales felices en una vida tan abstracta y absurda como el primer pétalo de la melancolía invernal, jugando a pretender que la nostalgia será el autobús que traerá a ese viejo amor que ya no respira, y que llevo consigo a lo mas profundo y arenoso a su vida y conciencia. Un vagabundo que se rehúsa a compartir una taza de café o una caminata hacia el alba con la soledad. Un vagabundo que le propuso matrimonio a la rutina y a la ilusión obsesiva, maltratando su pecho, desafiando a la suela de sus zapatos, abrigando a su abrigo, siendo fumado por sus cigarrillos, engañado por su inocencia tratando de conjugar la palabra olvido; Merodeador nocturno que repite la misma hora a cada segundo, enclaustrado en el purgatorio eterno de la muerte en vida.