martes, 5 de enero de 2010

Mudo secreto


Destapé una botella de silencio, y serví un trago sobre mi copa.
Lo agité con delicadeza mientras me embriagaba en la rivera del telón nocturno.
Gota a gota me di cuenta que hasta los gatos y las estrellas tienen secretos que contar.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Espejismo de una flor.


A veces te sueño, y me baño entre estrellas y deseos perfumados. Te sospecho como aquel elixir de jubilo, jugando a que te amo entre la imaginación de la gente. Tu piel es tan aterciopelada como la verdad, y tu pelo tiene extractos de pandora.
Pinto tu silueta para borrarla con mi regazo, dibujo tus sombras para estamparlas entre mis brazos.
En ocasiones me gusta ceder ante flechas y purpura, y saborear las entrañas de mis lágrimas, porque pienso que tú estarás ahí para encapuchar los siete círculos en amor iodado.
Me gusta pensar que puedo contarte un secreto con mis ojos, y que ni el mismísimo creador de los cielos podrá saberlo. O que puedo maniatar entre mis cuerdas el acorde que compone tu sonrisa, escribiendo en cada traste poesías nocturnas.
Danzas entre los caminos de mi corazón sembrando impaciencia y brotes confusos que me hacen delirar. Recurres a mi mente con una orquesta de fondo, y me haces enamorarme del cielo, la tierra, el aire, las nubes, y todas aquellas runas que conjuraron tu existencia.
Te espero entre cada melodía, con un café, una cuerda, y un suave brote carmesí espinoso. Te busco en cada rincón, a cada momento, sin saber cual es tu rostro, tu olor y tu pasión.
Volemos hasta deshacernos en ceniza estelar, bésame hasta sacar de mis labios joyas y diamantes.
Necesito que esta noche tus pulpejos lujurien con mis nudillos. Si tan solo pudiera sacarte de esta prisión llamada imaginación.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Amor ilustrado


Quisiera leer un libro de mitos y leyendas de la sangre y la pasión.
De portada aterciopelada y de hojas filosas como el temple de la cruz del caballero.
Génesis del sabio alerce, y pegajoso como la sabia del amor.
Que encierre mil miradas y el océano de dolor que nos separa.
Que disfrace en sonetos sus pechos empapelados y extraiga el brebaje tinta de mis pulpejos. Que embriague al paladar y al reflejo de luz en mi cortina solo con gotas que se mesclan entre deliciosas vocales y consonantes.
Una obra que desnude a mi lengua e interrogue a mi oído y tacto.
Quiero un libro tulipán, besar sus labios opalescentes y grabar el susurro de la tinta de mis labios en sus comisuras.
Que tenga extractos que marchiten mis letargos en espacios infinitos, y que me de un horizonte en blanco para componer el paraíso más hermoso con el furor de las aves.
Que tenga millones de páginas en blanco llenas de palabras ridículamente sentimentales. Quiero que sea rencoroso, y describa con detalles los nudillos de la mano que empuña a la asesina navaja de cascadas húmedas del fuego negro.
Quiero que sea bondadoso, y que no escatime en pasión para relatar caricias envenenadas de vida y fuego rojo.
Que tenga las metáforas más racionales para el mundo en el que el amor tiene pies y cabeza, y en donde el odio se viste de blanco.
Empapelado sobre nubes y escrito en la última estrella.
Perfumado en el cielo y forjado en el infierno.
Sombrío al sol y segador a la sombra.
Quiero un libro deseoso del movimiento pélvico de mi muñeca, y que fecunde mis frases y oraciones entre paños encuadernados.
Que genere simbiosis entre mi espíritu y mi pluma.
Quiero un libro para amar, que utilice las páginas de mi corazón para escribir sobre mi pecho una última historia de amor.

martes, 15 de septiembre de 2009

El tesoro de un falso rey



En el mercado de almas, a una jugada del destino, mi alegría empeñe por un cofre lleno de doblones, lamentos y papel consumido.
La avaricia me corrompió, y con el tiempo mi tesoro de angustia fue creciendo y creciendo, tal como el brote primaveral de la semilla que gesto a aquel árbol del fruto prohibido.
Capas y capas de una espesa mezcla de sabores intangibles a mi paladar, que rebotan en mi estomago y me dejan lleno de vacio.
Como te transportas por lo que el guerrero derramo en la lid, como mueves tu pluma con desplante impetuoso en este capitulo, orquestador de ritmos repetitivos.
Ya enganchaste tus hilos a mis sentimientos, titiritero vil, y no dejas de reírte de las caídas que tiendes para mi, sabes que mis rodillas aun sangran y eso te produce lujuria hacia mi sufrimiento.
Quiero deshacerme de ti a toda costa, pero no se que haría sin ti.
Eres esa bolsa llena de piedras que cargo a mis hombros junto con mi bolso, condenado tesoro de fantasmas vivos.
Machacas el latir al ritmo de tu tambor, y cada día apagas el sol más temprano y negocias con la luna falsa.
Te mueves en mis pulmones y le quitas la sal a mis aguas.
Quiero sacarte de aquí dentro para esconderte mas adentro, quiero pertenecer a la sonrisa sincera, y al colorido papel que ya olvide.
Borras mi mente a cada paso, y me convences de lo que no soy a cada segundo.
Carcomes mi mente y me matas, como un cáncer convences a mi cuerpo a necesitarte con pasión, y mueves mis manos alrededor de tu cintura venenosa.
Pútrido veneno de antaño, me consumes a cada trago, y me das muerte en vida a cambio de mi alma.
El final de una cinta rueda y rueda en mi proyector, y no puedo dejar de recurrir a mi celda sanguinaria y sadomasoquista.
¿Por qué no dejas tranquilos a estos parpados que ya están cansados de vomitar el fuego putrefacto de lo que me has dado?
Quiero inmovilizarme, detener mis vertientes, sucumbir en un mar de flores regado por lágrimas, y caer en el filo de la hoz.
Este camino se hace mas angosto, viciado en demonios, ojos rojos, cólera marchita y temores de ventisca.
Bórrame de tu pecho, exíliame de tu secta.
No necesito de un trueque tuerto y sin balanza.
Suelta mi mano, ya no te amo, nunca te he amado, y es que solo la lastima sigue perpetuando el beso espinoso que sello nuestro juramento maldito.

jueves, 6 de agosto de 2009

Oda a la inspiración del poeta.


Pálida y sobre hidratada
es la tarde
mescladora de
magia empapante.
Brujería de ancianas
y su piel arrugada
por el mapeo,
va danzando el viento
en aquella tarde
poco pintura,
poco Calipso.
Todos juegan
a esconderse,
todos juegan
con pasta camaleón,
en el bautizo
que un capricho celestial
conjuro
en aquella tarde
elegante y
arrogante.

Canta poeta,
canta poeta,
el vindicar plumífero
te pertenece.
No dejes
que ninguna nota
se deslice entre
enlaces
y cargas.
Canta poeta
en aquella tarde
que te pertenece
de nacimiento,
regalo divino,
que inmortalizas en claustro
arbóreo.

Lanzando dardos
sobre los blancos móviles,
sigue lamentando
que murió
el otoño,
y su pena escondida
en sangres
dobladas,
en aquella tarde
prostituta, fogosa
de piel y manta,
de suelo y corteza.

Camina poeta,
deja de ignorar
a esta diestra
tan corazón como
tus palabras,
tan fuego
como el musical nuboso,
y forja en la caldera
del elixir esencial
una tarde gestada
en nueve
pensamientos,
princesa inquieta,
coqueta, húmeda,
gustosa al manantial
insostenible
que cargamos
en un ventrículo;
Una tarde mas tarde
que aquella
la ingrata y jugosa,
bandida de lamentos
que te vio
marcarte
en el espejo nebuloso
de lo que tu
creaste y
regalaste
a este mundo.

Invoquemos
al diablo ilustrado,
y revivamos
a la enamoradiza
y soñadora
gaviota
de isla negra,
o al cuervo
oscuro
y tormentoso
de la gran manzana,
que sin luz y
sombra,
aire y
latidos,
llevan años
hablándote al oído
esculpiendo
los pliegues de tus dedos
y el ojo
de artesano
hermoseador de
desdenes,
gloria
y simplezas complejas.

Y vertamos
la copa sobre
el papel
en tinta cabernet,
en aquella tarde
que al legado
de cenizas
aun le pertenece,
que construyeron
para ti
con los ladrillos
de sus huesos
para que la amasaras
en una semilla
de vida eterna,
que regalará
un sentimiento más
a la retina
de las almas
y corazones
de la corriente
melancólica,
alegre,
obsesiva,
y viciada
del Poeta.

lunes, 20 de julio de 2009

El recuerdo de una noche olvidada.


Esta noche quise extrañarte. Bebiendo ingrata soledad, envidio a los recuerdos que pueden suspenderse en una pintura durante años, y odio el maldito orgullo protector de la gente, que evitan celebrar lo hermoso de nuestros besos, bloqueando el acaramelado y fino olor del viento que ya bailo por estas pistas.

Esta noche quise anhelarte. Desenvainando dagas, y penetrando sanguinarias imágenes en lo recóndito de la lógica y lo impulsivo, disfrazándome de nigromante de sentimientos, en una noche gemela de aquella donde decidiste dejar de marchitarte, y marchitar mi mundo.

Esta noche quise abrazarte. Sentir los senderos de piel y jazmín que recorren tu seno, dejándome caer en la textura infinita que tejes esplendorosamente bajo una cascada de latidos arrítmicos, donde mi dispráxico corazón se pierde y mi mejilla entra en cólera de fulminante pasión.

Esta noche quise besarte. Deslizarme una vez mas por aquellos perfectos surcos carmesí, que tientan a mis deseos a extraviarse en la cascada delicada de tu roce. Tan solo déjame respirar los suspiros de tu alma una vez mas, para sedar al cumulo de sensaciones que florecen cuando riego con tu recuerdo mi jardín.

Esta noche quise acariciarte. Tener una riña con el sol para convertirme en el único que le imprima matices a tu cabello. Besar con mis dedos cada centímetro del comienzo de tus ideas y el final de tus lágrimas, y oler con mi piel cada pétalo que conjuga tu identidad; suavidad de ángeles plasmados en dermis preciosa.

Hoy es la noche, donde volátiles vuelos comienzan las aves cuando regresas a calmar mi ficticio relato proyectado, en un cielo donde hoy las nubes negras metamorfosean a cuero almendrado.

Esta noche las lágrimas queman tanto como tu olvido, y mi amor no vale más que un recuerdo desechado. Esta noche quise extrañarte, anhelarte, abrazarte, besarte, acariciarte y llorarte, porque se que junto con el primer rayo de sol volveré a olvidarte.

miércoles, 15 de julio de 2009

Mariposa


Prendí velas en un nombre cuando estuve vendado
Hasta que la sed insaciable de lluvia haya cesado
Y cuando creí caer en océanos y lapsus congelante
Una sonrisa embriago la pasión acorazada de manera incesante

Como pintas mariposas en tu rostro hechicera
Te disfrazas de bruja mal criada y robas a los infantes su inocencia de cera
Tus comisuras parecen estar fervientes por contarte un secreto
Mientras socavas en mis pensamientos violetas de concreto

Seduces hasta al melancólico recuerdo que llevo en mi pupila
Inventas historias en las que mi latente cordura, inconsciente vacila
Te encargas de mantener lleno el vaso de las febriles ilusiones
Saciando la sed de mi cincel en relegadas poesías y composiciones

Sin querer removiste el velo color perdido que me arropaba cada noche
Temo lo que dejo si sigo tu vuelo; temo que mi luto, tinta me reproche
Y aunque vives en un espejismo coloreado por mis deseos e idealismo
Juguetes irreales de conciencia, y corazón marchito ya no será el mismo.