lunes, 17 de mayo de 2010

Fantasmas de la perdición.



Entre surcos de un tejido dramático
Comienza a brotar la semilla de aquella flora
De pétalos negros, que alguna vez consumí
Como hojas de te.

Penitenciarias almas escapan de sus celdas olvidadas
Y entre espectrales apariencias rodean los nudillos
Hasta estrujar los parpados
Maquillados en otoño plutónico.

Desencadenando viejas puertas
Los fantasmas de la perdición seducen a la nostalgia y a la muerte
Tumban su susurro entre el tempo
Que compone el silencio y una lagrima

Descargas de placer doloroso y tormentos
Entre miradas estúpidas encantadas de espejismos
Son solo avisos de aquel presagio de ultratumba
Que reviven con la lluvia arbórea.

Han llegado mis fantasmas
Entre viejos y nuevos harapos.
Me torturan, me lamentan, me reviven
Me sacuden con sus polvos hasta ensuciar mis ojos.

Me atormentan manipulando la verdad a su pecho
Nutren las raíces de lo perdido
Y se alimentan de pútridas pinturas.

Fantasmas que vienen y van
Que saborean mis mejillas
Que tuercen mi pescuezo

Que gritan entre mudos
Que socavan entre mis pulmones las cenizas de mis sueños empapados
Que duermen junto al palpitar de mi corazón
Fantasmas que temporalizan la vida en sensación abismal.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Mi amante a oscuras


Miro mis manos, miro la silueta dibujada por un farol ya cansado de escucharme, me giro, veo la esencia sombría de mi cuarto. Doy un vistazo al cielo, discurriendo lentamente por mis dedos el telón que cubre a aquella obra maestra que por cada apertura va mostrando mi ventana, y me voy engatusando de esa penumbra tan acogedora a cualquier pensamiento. El brillo estelar y la dama de blanco me invitan a pasar una velada en compañía de ellas; que tentadora oferta para mi corazón que esta mudo de ansias por hablar. Tomé mi chaqueta, y mi bufanda empapada en palabras, y emprendí mi cita nocturna con la metrópolis oscura.

Me gusta sentir la noche, tomar la curvilínea mano del viento, y revelar mis más ocultos secretos. Como dejar de mirar a los árboles en la rivera de este ritual, tentando a tu paladar de sueños a volar junto a la última hoja de su aposento; o aquellos bailes intensos como el tango, al ritmo de una inaudible melodía. Ver como el camino que se forma a tus pies toma matices de un sol opaco, degradándose en recuerdos, y en algún sublime deseo de abrazar mi alma por tan solo un segundo, haber si al abrir los ojos todo ha cambiado perfectamente en un amanecer.

Quizás en lo más profundo de mi ser y de tu sendero, aun busco las hojas del otoño. Quizás solo quiero esconder bajo tu oscuridad la lluvia del invierno. Sin embargo, se que en cada paso que doy en tu compañía, una enredadera de dudas respondes a mi poesía. Me gusta sentirte noche, y saber que solo has reservado este momento para nosotros.

miércoles, 17 de febrero de 2010

La señora Rosa Del Pilar


La señora Rosa Del Pilar, es una mujer que vive dos casas mas haya del primer rayo de sol matinal. Tiene el cabello largo y liso, donde el viento se regocija al experimentar con nuevos matices del negro, platinando los destellos de un errante reflector. Este último tiene un vínculo muy estrecho con sus pechos, frutos aterciopelados de arquitectura perfecta, quienes juegan a ser madre, amamantando la cascada donde confluye el rímel aguado. Sus cejas son el camino hacia tal respingado compositor de suspiros, y su frente le teme a la luz, escondiéndose recelosa entre tupidos mantos angostos. El sol es generoso, y con el extremo de un pincel dibuja una cicatriz placentera sobre sus ojos, permitiéndole tomar una segunda identidad cuando el silencio admira su mudez. Cubre su muñeca como tal fallido suicida, exponiendo el vértice de sus codos de manera tan sensual como sus pechos. Y sus manos son el sigiloso reflejo del misterio; tan afiladas y tergiversadas, que podrían gestar una sonrisa mientras empapa sus dedos en la sangre gris. Con la esencia de su grueso besador parlante, su lujuria se asoma como un sol de las tinieblas entre tan finos montículos carnosos. Se mimetiza entre la muerte del tabaco, y comienza a esconderse al tercer vaso de whisky. Sus ojos solamente los conoce su enamorado escultor, y regala su virginidad a quien maneje el perfecto lenguaje de los oleos. Pinta y decora sombras con cada centímetro de su cuerpo, e interpreta melodías de jazz al ritmo de un saxofón afinado entre cuerdas estáticas.
Es la más elegante, a pesar de que su cuerpo se vende como el de una prostituta.
Puede viajar a donde sea, a pesar de que su mundo esta limitado por una colonial madera dorada.
Tiene infinitos colores, a pesar de que nació entre acuarelas nocturnas.
Todos alucinan con poseerle y hacerle el amor en el vestíbulo de sus hogares, para que seduzca a cada nuevo y viejo visitante.

martes, 5 de enero de 2010

Mudo secreto


Destapé una botella de silencio, y serví un trago sobre mi copa.
Lo agité con delicadeza mientras me embriagaba en la rivera del telón nocturno.
Gota a gota me di cuenta que hasta los gatos y las estrellas tienen secretos que contar.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Espejismo de una flor.


A veces te sueño, y me baño entre estrellas y deseos perfumados. Te sospecho como aquel elixir de jubilo, jugando a que te amo entre la imaginación de la gente. Tu piel es tan aterciopelada como la verdad, y tu pelo tiene extractos de pandora.
Pinto tu silueta para borrarla con mi regazo, dibujo tus sombras para estamparlas entre mis brazos.
En ocasiones me gusta ceder ante flechas y purpura, y saborear las entrañas de mis lágrimas, porque pienso que tú estarás ahí para encapuchar los siete círculos en amor iodado.
Me gusta pensar que puedo contarte un secreto con mis ojos, y que ni el mismísimo creador de los cielos podrá saberlo. O que puedo maniatar entre mis cuerdas el acorde que compone tu sonrisa, escribiendo en cada traste poesías nocturnas.
Danzas entre los caminos de mi corazón sembrando impaciencia y brotes confusos que me hacen delirar. Recurres a mi mente con una orquesta de fondo, y me haces enamorarme del cielo, la tierra, el aire, las nubes, y todas aquellas runas que conjuraron tu existencia.
Te espero entre cada melodía, con un café, una cuerda, y un suave brote carmesí espinoso. Te busco en cada rincón, a cada momento, sin saber cual es tu rostro, tu olor y tu pasión.
Volemos hasta deshacernos en ceniza estelar, bésame hasta sacar de mis labios joyas y diamantes.
Necesito que esta noche tus pulpejos lujurien con mis nudillos. Si tan solo pudiera sacarte de esta prisión llamada imaginación.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Amor ilustrado


Quisiera leer un libro de mitos y leyendas de la sangre y la pasión.
De portada aterciopelada y de hojas filosas como el temple de la cruz del caballero.
Génesis del sabio alerce, y pegajoso como la sabia del amor.
Que encierre mil miradas y el océano de dolor que nos separa.
Que disfrace en sonetos sus pechos empapelados y extraiga el brebaje tinta de mis pulpejos. Que embriague al paladar y al reflejo de luz en mi cortina solo con gotas que se mesclan entre deliciosas vocales y consonantes.
Una obra que desnude a mi lengua e interrogue a mi oído y tacto.
Quiero un libro tulipán, besar sus labios opalescentes y grabar el susurro de la tinta de mis labios en sus comisuras.
Que tenga extractos que marchiten mis letargos en espacios infinitos, y que me de un horizonte en blanco para componer el paraíso más hermoso con el furor de las aves.
Que tenga millones de páginas en blanco llenas de palabras ridículamente sentimentales. Quiero que sea rencoroso, y describa con detalles los nudillos de la mano que empuña a la asesina navaja de cascadas húmedas del fuego negro.
Quiero que sea bondadoso, y que no escatime en pasión para relatar caricias envenenadas de vida y fuego rojo.
Que tenga las metáforas más racionales para el mundo en el que el amor tiene pies y cabeza, y en donde el odio se viste de blanco.
Empapelado sobre nubes y escrito en la última estrella.
Perfumado en el cielo y forjado en el infierno.
Sombrío al sol y segador a la sombra.
Quiero un libro deseoso del movimiento pélvico de mi muñeca, y que fecunde mis frases y oraciones entre paños encuadernados.
Que genere simbiosis entre mi espíritu y mi pluma.
Quiero un libro para amar, que utilice las páginas de mi corazón para escribir sobre mi pecho una última historia de amor.

martes, 15 de septiembre de 2009

El tesoro de un falso rey



En el mercado de almas, a una jugada del destino, mi alegría empeñe por un cofre lleno de doblones, lamentos y papel consumido.
La avaricia me corrompió, y con el tiempo mi tesoro de angustia fue creciendo y creciendo, tal como el brote primaveral de la semilla que gesto a aquel árbol del fruto prohibido.
Capas y capas de una espesa mezcla de sabores intangibles a mi paladar, que rebotan en mi estomago y me dejan lleno de vacio.
Como te transportas por lo que el guerrero derramo en la lid, como mueves tu pluma con desplante impetuoso en este capitulo, orquestador de ritmos repetitivos.
Ya enganchaste tus hilos a mis sentimientos, titiritero vil, y no dejas de reírte de las caídas que tiendes para mi, sabes que mis rodillas aun sangran y eso te produce lujuria hacia mi sufrimiento.
Quiero deshacerme de ti a toda costa, pero no se que haría sin ti.
Eres esa bolsa llena de piedras que cargo a mis hombros junto con mi bolso, condenado tesoro de fantasmas vivos.
Machacas el latir al ritmo de tu tambor, y cada día apagas el sol más temprano y negocias con la luna falsa.
Te mueves en mis pulmones y le quitas la sal a mis aguas.
Quiero sacarte de aquí dentro para esconderte mas adentro, quiero pertenecer a la sonrisa sincera, y al colorido papel que ya olvide.
Borras mi mente a cada paso, y me convences de lo que no soy a cada segundo.
Carcomes mi mente y me matas, como un cáncer convences a mi cuerpo a necesitarte con pasión, y mueves mis manos alrededor de tu cintura venenosa.
Pútrido veneno de antaño, me consumes a cada trago, y me das muerte en vida a cambio de mi alma.
El final de una cinta rueda y rueda en mi proyector, y no puedo dejar de recurrir a mi celda sanguinaria y sadomasoquista.
¿Por qué no dejas tranquilos a estos parpados que ya están cansados de vomitar el fuego putrefacto de lo que me has dado?
Quiero inmovilizarme, detener mis vertientes, sucumbir en un mar de flores regado por lágrimas, y caer en el filo de la hoz.
Este camino se hace mas angosto, viciado en demonios, ojos rojos, cólera marchita y temores de ventisca.
Bórrame de tu pecho, exíliame de tu secta.
No necesito de un trueque tuerto y sin balanza.
Suelta mi mano, ya no te amo, nunca te he amado, y es que solo la lastima sigue perpetuando el beso espinoso que sello nuestro juramento maldito.